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Encimeras a medida en Barcelona

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A diario nos encontramos con cocinas pequeñas que tienen que integrar varios electrodomésticos, espacios de almacenaje, cocina, cubos de reciclaje, etc. Hay que aprovechar cada centímetro para integrar todas las funcionalidades que necesitamos de una cocina y a su vez necesitamos que haya el máximo de superficie para poder cocinar cómodamente, para colocar las bolsas de la compra cuando acabamos de venir del supermercado y para ubicar otros objetos como son el escurridor, la cafetera o la licuadora que queremos tener a mano cada mañana.

Para sacar el mayor partido del espacio que tenemos es importante hablar con nuestro marmolista y transmitirle nuestros hábitos y todos los elementos que nos gustaría integrar en la cocina. Nuestro marmolista tomará medidas de la cocina y te hará un diseño justo a medida del espacio de que dispones con una propuesta de distribución. Luego podrás escoger los materiales de fabricación en diferentes acabados y espesores.

Sucede a menudo que como compradores tendemos a buscar precios cerrados para evitar que el coste de lo que queremos se salga del presupuesto con que contamos, y esto ocurre cuando buscamos una cocina prefabricada tipo IKEA. En estos casos el mobiliario, la encimera y la distribución se ha hecho en serie, tiene algunos defectos de fabricación y ocurre que una vez dispuesta en nuestra cocina nos sobran módulos, o sobra un espacio inservible que podíamos haber aprovechado con una cocina a medida. Muy frecuentemente la única razón por la que algunas personas optan por una cocina prefabricada es por su coste, que en ocasiones es inferior debido al uso de materiales de baja calidad y por su fabricación seriada. Estas mismas personas se sorprenderían al acudir a un buen marmolista, pues se darían cuenta de que por un precio similar o ligeramente superior obtendrían cocinas muchísimo más funcionales, adaptadas perfectamente a su cocina, con una estética muy superior al de una cocina prefabricada y con materiales de primera calidad que iban a durar en perfecto estado durante muchos años.

Una cocina raramente es sólo un capricho, sino un espacio de uso continuo que por lo general dura varias décadas de nuestra vida. ¿Compraríais una herramienta que supierais que ibais a utilizar al menos tres veces al día durante veinte o treinta años en una tienda de todo a cien? Seguramente no porque todos sabríamos que, como ocurre con unos malos zapatos, se deterioraría rápidamente y luego nos decepcionaría la experiencia de uso día tras día.

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